martes, 25 de noviembre de 2014

Proceso alternativo.

El otro día me enteré que la película de color se puede revelar con químicos de blanco y negro, me pareció algo curioso así que investigué un poco por internet y encontré que había que usar los tiempos de Ilford HP5+ con un poco más de propina. Como tengo en casa unos carretes de color caducados me animé a probarlo.  
Metí un rollo de 100 ISO en la Nikon 35Ti y lo tiré en el fin de semana con mi sobrinito Curro, luego al laboratorio del instituto donde hay algunos líquidos (probablemente caducados también). Espirales, tanques de revelado, 6 minutos de Ilfosol a 22ºC (la temperatura a la que salía el agua del grifo), 5 minutos de Agefix caducadísimo, enjuagar y voilá!  Pues si que sale!!

Luego escaneo en casa en un Epson V600 y salen cosas como esta, esperaba peores resultados dado mi "proceso alternativo" basado en materiales caducados, temperaturas a ojo y tiempos laxos. Eso si, no es para ampliarlas al 100% en pantalla, mejor verlas un poco más lejos.



Nikon 35Ti

domingo, 23 de noviembre de 2014

"Water" de Edward Burtynsky.

Internet nos satura de imágenes, tenemos el mundo en nuestra pantalla, un mundo de imágenes que desaparecen en segundos, siendo sustituidas por otras, y que sólo en contadas excepciones nos dejan huella en la memoria. En Flickr en el año 2013 había más de 87 millones de usuarios y 8.000 millones de imágenes. Instagram tiene más de 20.000 millones de fotos. En Octubre Facebook superó los 250.000 millones de fotos...  
Mientras más fotos veo menos fotos recuerdo.

Lo opuesto a esa virtualidad es el objetivo físico fotográfico: la copia. Un pedazo de papel y tinta que puedes tocar, oler, acariciar. Puede que sea fetichismo, o puede que esté de psiquiátrico, pero me encanta acariciar el papel. No todos los papeles tienen el mismo tacto, ni el mismo peso (gramaje), y un buen papel natural de cierto gramaje es incomparable. Independientemente de sus características ópticas, sus características táctiles suman o restan a la experiencia de tener una fotografía en la mano. 

Almería, Spain, 2010. © Edward Burtynsky.

Como coleccionar fotografías está fuera de mi alcance me conformo con comprar libros. Hace unos días me llegó el libro “Water” de Edward Burtynsky, es una obra monumental, cuando lo pedí pensaba que era un libro caro (80€), tras verlo me parece barato, muy barato. Creo que es el libro mejor impreso que tengo, Steidl ha hecho un trabajo excepcional con la obra de Burtynsky. Cada hoja podría enmarcarse y no se diferenciaría de una copia de museo. La calidad del objeto complementa la rotundidad del trabajo de Burtynsky.



Burtynsky fotografía el paisaje, pero no el paisaje natural y prístino de Ansel Adams o el último Salgado, sino el paisaje transformado por el hombre, hasta niveles difíciles de imaginar. Si la fotografía de Adams era la de mediados del siglo XX, la fotografía de Burtynsky es la del siglo XXI, la de un planeta que no se reconoce a si mismo, la de la destrucción del medio ambiente. Y a partir de un planeta humanizado crea belleza, una belleza inquietante pero sublime. A ratos coqueteando con la abstracción, aprovechando las tomas aéreas para poder apreciar la magnitud de las alteraciones. Muchas de sus imágenes recuerdan al trabajo de Yann Arthus-Bertrand en Home. Es evidente que el mensaje de Burtysnky tiene un fondo medioambiental, pero sin la parcialidad de muchos mensajes ecologistas, él muestra el paisaje, las conclusiones son tuyas. Es bello, es inquietante, es monumental, es de una magnitud dificil de asimilar.

Monegros County, Aragon, Spain, 2010. © Edward Burtynsky.

Ver la obra de Burtynsky en internet es magnífico, pero en un libro es una experiencia infinitamente más completa. Aunque todos los autores se benefician del papel, en algunos autores luce más que en otros, y Burtynsky, al igual que Adams, es uno de ellos. 


Arizona, USA, 2011. © Edward Burtynsky.